Límites éticos de la ciencia

Objetivos temporales del proyecto 2045

Para experimentar en ciencia, hay que poner a prueba a veces incluso la ética. Para aprender cómo curar las lesiones en la columna que llevan a algunas personas a una disminución de su movilidad hay que experimentar con ratones a los que se lesiona y luego se cura para comprobar que todo funciona bien. Esto implica que nosotros como seres humanos valoramos más nuestra calidad de vida que la vida en sí misma de un animal que consideramos de bajo rango, las investigaciones con perros, gatos o incluso conejos son hoy en día más criticadas, ya sin tener en cuenta las investigaciones genéticas con moscas que no parecen resultar un problema ético.

Cuando la gente oye el dinero que ha costado construir el LHC (Gran Acelerador de Hadrones, ubicado en el CERN en la frontera franco-suiza) se echan las manos a la cabeza: "¡La de gente que podría comer con todo este dinero!", exclaman muchos. ¿Entonces, significa eso que para la humanidad es más prioritario explorar el espacio y las partículas cuánticas que erradicar el hambre en el mundo? 

Leo hoy en alt1040 una noticia sobre la existencia del proyecto 2045, que pretende alcanzar la inmortalidad del ser humano utilizando la tecnología para proyectar nuestra conciencia en un avatar (como en Los Sustitutos) o en una entidad holográfica para dentro de 4 décadas. La inmortalidad parece un tema recurrente en nuestro imaginario, el miedo a la muerte o quizá las ganas de vivir, quizá si no el miedo a envejecer. Lo que me pregunto es cómo conseguiría alguien algo similar, obviando las infinitas dificultades tecnológicas. ¿Quién se prestará a que jueguen con su conciencia? Si pueden traspasarla, también deberían poder copiarla, ¿significa entonces que podríamos llegar a hablar con nosotros mismos sin saber lo que realmente pensamos? ¿Cuáles serían los criterios para saber que nuestra mente no ha quedado dañada? ¿Cuánto podría costar algo así? ¿Para quién tendría alcance y con qué fines? ¿Os imagináis que Kim Jong Il (o Albert Einstein) hubiese tenido acceso a esta tecnología? 

Para avanzar hemos tenido que llevar la ética en ocasiones al límite, por ejemplo no mucho tiempo atrás los médicos podían ser penados para hacer exámenes forenses porque no se contemplaba la ciencia como un tratamiento digno para un cadáver. ¿Es realmente una degeneración que pretendamos realmente alcanzar la inmortalidad a través de proyectar nuestra conciencia o experimentamos esta aversión debido a una restricción moralista propia de épocas pasadas y que estamos destinados a superar?

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